Ver selección de poemas de Rafael José Ávarez
EL GALLO MÁS SUNTUOSO
en Trina y Otras memorias
de Rafael José Álvarez
El gallo más suntuoso
hospeda al rani
Canta desde el otro
Cae su gran plumaje
en la secreta umbría
del soñador
Muere
"Gallo"
El gallo, chirriando,
registra sus pisadas
por la calle dormida
"Disnea"
(…) y el solar
prolija pupila de un gallo torpe
que muerde
mi paciencia
"Están sonando"
I
Advierto en el libro Trina y otras memorias del poeta Rafael José Álvarez que la palabra "gallo" irradia una serie de relaciones que percibimos a medida que investigamos sobre la etimología de algunas palabras. Vamos a estudiar los sentidos de la palabra gallo, principalmente, en dos niveles. En un primer nivel tenemos: el sentido idealizado y el sentido mancomunado. El primero, parafraseando a J. A. Marina, en La Selva del Lenguaje, trata sobre los significados ideales de las palabras, reconocidos por la ciencia y la lexicografía. El mancomunado, sobre los significados que le atribuimos a las palabras, producto de un pacto semántico tácito. El segundo nivel está compuesto por el significado simbólico de las palabras, así como por sus significados figurados y los sentidos que el autor le fue sumando a la palabra «gallo» y que no corresponden en una primera instancia con los referentes universales que de este signo tenemos, sino que tienen una carga más invisible, más inaprehensible. Se trata, en este caso, del sentido privado o personal.
Tenemos en el primer nivel, entre los significados idealizados y los mancomunados, lo siguiente: con los primeros nos referimos, claro está, a los significados que nos ha aportado el diccionario; en los segundos, a los significados que le suma el autor al ave, que aunque no formen parte directa del significado ideal, los reconocemos como rasgos universales, comunes, si se quiere propios del gallo.
Así encontramos en el sentido idealizado que la palabra “gallo” viene del latín Gallus -i m. que significa gallo. El diccionario Hispánico Universal amplía este significado, pues encontramos doce acepciones de las cuales hemos tomado cinco:
1. Género de aves gallináceas, por lo común de aspecto arrogante y cabeza adornada de una cresta roja y tarsos fuertes, escamosos, armados de espolones largos y agudos. 6. Hombre fuerte, valiente. 7. Hombre que trata de imponer a los demás por su agresividad o jactancia. 8. fig. Fam. nota falsa que inadvertidamente emite el que canta, perora o habla. 9. fig. Fam. El que en una casa, pueblo o comunidad todo lo manda o lo quiere mandar y disponer a su voluntad.
Para el sentido mancomunado tomamos los adjetivos con que el autor califica al animal, estos son: suntuoso, luminoso, estridente y torpe. También el verbo chirriar. Todas estas palabras forman parte, como ya dijimos, de un pacto semántico en el imaginario colectivo. Es decir, aunque luminoso o estridente no aparezcan en el sentido ideal del signo «gallo», responden sí a unas características físicas y propias del ave: sus colores (amarillo y rojo), sus acciones (cantar).
En el segundo nivel, que llamamos personal, simbólico y figurado, ubicamos los signos que tienen una relación menos arbitraria con la palabra “gallo”, debido a que de alguna manera se presentan ajenos a nosotros. Pertenecen al universo poético-simbólico del autor y gozan de la misma jerarquía que los significados de los sentidos mancomunados e idealizados en el gran sentido del discurso como una totalidad, vale decir, en el sentido del libro.
Citemos dos versos:
pasan gallos de azufre por las lomas p.95
Suena un gallo solar p.98
Las palabras «azufre» y «solar», en un sentido ideal no nos permiten establecer relaciones inmediatas con el signo «gallo», sin embargo la posición que ocupan y la función que cumplen en la oración son suficientes para llamar nuestra atención. Sobretodo si más adelante notamos que la palabra solar es una constante en el contexto que suscita el signo «gallo» cada vez que aparece.
La palabra «solar» es una homonimia, a pesar de tener significantes idénticos sus significados son diferentes, no tienen el mismo origen. Encontramos en la entrada del diccionario lo siguiente:
Solar 1: (del latín solarius, de solum, suelo) m. Casa antigua de que procede una familia noble. Porción de terreno edificado o para edificar.
Solar 2: (del latín solaris). // adj. Perteneciente al Sol.
Solar 3: (del latín, solum, planta de pie, suelo). // tr. Revestir el suelo con ladrillo, losas u otro material.
Solar 4: tr. Echar suelas a los zapatos.
En el poemario la palabra “solar” es utilizada en sus dos primeros sentidos. Tal como vimos en el verso anterior, gallo solar parece referirse a la segunda acepción: perteneciente al sol. Esta relación entre gallo-sol pudiera estar motivada por varias razones: una por el color amarillo que tiene el animal y que simboliza, entre otras cosas, la luz. Dos, porque el gallo canta antes del amanecer, es decir, anuncia el nacimiento del sol, y tres, porque el gallo, al igual que el sol es el centro del sistema planetario, es el centro del universo poético.
En otro verso se lee:
Y el solar/ prolija pupila de un gallo torpe/ que muerde/ mi paciencia. p.67
En este verso la palabra solar se acerca más a la primera acepción que a la segunda. Aparte del significado que tomamos del diccionario, el ideal, se construyó uno mancomunado donde llamamos solar al patio de las casas, generalmente de arquitectura española hija de la árabe. Solar, entonces, estaría sustituyendo a patio. Si recordamos el lugar de origen de estos poemas, el estado Falcón, específicamente Coro, no se nos hace difícil hacer la relación pues en Coro perduran casas con estas características.
Hay una tercera referencia a la palabra solar que nos prepara para nuevas relaciones:
Buenas noches
Trinidad
(…)
la del solar que vuelve
con sus gallos p.92
En primer término tenemos el momento del día a la cual se hace referencia: la noche. (Aprovechemos para decir que a pesar de las relaciones que hemos venido descubriendo entre el gallo y la luz, gallo y sol, hay un momento en el cual leemos: noche que ha sido gallo.)
Segundo: Trina significa Trinidad y Trinidad está sustituyendo a Trina.
Tercero: la palabra “solar” puede estar indicando patio como en el ejemplo anterior, pero parecería demasiado inocente u obvio, solar en este verso abarca los dos sentidos en uno solo y definitivo. Solar es sol, es patio; por ende, Trina es el patio de la casa, es el centro de la casa, es la luz de la casa.
II
Curiosamente, en italiano el significado de gallo es: gallo orata stonatura. De estos tres significados dos refieren al ave, mientras que stonatura es un adjetivo que significa desafinado, desentonado. Orata aparece en el diccionario de Latín como: orata- orum. n. pl.: peticiones, ruegos, demandas.
Encontrar esta última acepción de gallo nos abre a otro mundo de asociaciones. Notamos que, en los poemas donde aparece el signo gallo se desprende una atmósfera cargada de sentidos sagrados. Por ejemplo, en cuatro de los poemas estudiados está el gallo rodeado de palabras como escapulario, plegarias, persignación e incluso uno de los poemas se llama oratorio. Es decir, que en estas palabras comenzamos a ver una relación más o menos clara entre aquella acepción orata y estos signos que contextualizan los poemas. Reafirmándonos en la idea en la cual -según Ullmann: "el contexto estrictamente verbal ya no está restringido a lo que precede y sigue inmediatamente, sino que puede abarcar todo el pasaje, y a veces el libro entero, en que se encuentra la palabra." (Ullmann: 1991:57)
Si revisamos también el significado de «gallo» en el Diccionario de Símbolos y Mitos, encontramos que es un animal que simboliza a Cristo, la luz y el sol. Vale entonces hacer el siguiente recorrido:
1. Solar nos llevó en una de sus acepciones al Sol y éste se utiliza en un sentido figurado para designar a Cristo .
2. Escapulario (del latín scapulum: trozo delgado de tela colocada sobre pecho y espalda) simboliza el yugo de Cristo.
3. Trina (del Latín trinus) se utiliza para significar la Trinidad de las personas en Dios; y Trinidad significa: representación a la Santísima Trinidad por el símbolo de un triángulo, que encierra el monograma de Cristo.
4. Gallo: advierte que el día se aproxima, anuncia a Cristo y expulsa las larvas de la noche. No sólo evoca la Resurrección de Cristo, sino la nuestra.
5. Jueves simboliza a Júpiter. Júpiter corresponde al Zeus griego. El padre de los dioses fue, en su origen, un dios cósmico, dispensador de la luz, señor del sol y de los fenómenos celestes. Fue el dios del rayo y del trueno.
Todas estas palabras que en una primera lectura no parecen tener una relación tan estrecha como la que hemos descubierto, resultaron parte de una misma red. Encontramos que desembocan en un mismo lugar, celestial, por lo demás. Al develarlas vemos que Cristo es el gran sentido que está vibrando por debajo de aquellos signos. Desde el signo «gallo» hasta las palabras, aparentemente más alejadas, como jueves o Trina, tienen un significado simbólico que alude a un mismo signo: «Cristo». Así, podemos concluir con palabras de Ullmann que "la significación completa de un término importante sólo puede captarse a la luz de la obra en su conjunto." (Ullmann: 1991:57)
III
Los adjetivos que ubicamos en el primer nivel marcaron la pauta para las asociaciones hechas a posteriori. Luminoso y suntuoso repercutieron luego en la relación del gallo con el sol. Ambos signos comparten el mismo adjetivo aunque uno con menos motivación o intensidad que el otro. El signo gallo tiene menos intensidad puesto que posee uno de los atributos del sol que es el color amarillo, de allí su relación con la luz, con lo luminoso. Y todavía de una forma aún menos arbitraria ocurre con suntuoso, pues son atributos más del sol que del mismo gallo si lo tomamos en el sentido idealizado del adjetivo que significa magnífico, grande; aunque válidos para ambos. Este segundo adjetivo parece darnos indicios del perfil que el autor creó, soñó del animal.
El tercer adjetivo -”estridente”- junto al verbo “chirriar”, apuntan a la acción más importante y resaltante del gallo que tiene que ver con el sonido: cantar. Pero el hecho de que se utilice el verbo chirriar y no simplemente cantar nos da ya matices del camino que toma. Siguiendo a Ullmann:
"Si se dispone de más de una palabra para la expresión de la misma idea, el escritor seleccionará la que sea más conveniente al contexto: la que procure la cantidad adecuada de emoción y de énfasis, la que se acomode más armoniosamente a la estructura fonética de la oración, la que se ajuste mejor al tono general de la expresión." (Ulmann: 1991: 171)
Chirriar significa que no canta con armonía y estridente, sonido agudo, desapacible y chirriante. Causa o mete ruido y estruendo. La elección del autor se debe a que estridente y chirriando se ajustan mejor al tono general de la expresión, al sentido que se está creando. Ambos parecen estar más cerca de torpe que cantar, porque un animal que por naturaleza deba cantar pero esto lo haga de forma inarmónica, sin duda en vez de cantar, chirrea; junto a estruendoso, estamos frente a los atributos de «torpeza». Es decir, que los dos signos que hemos considerado como válidos y aceptables para describir o definir al gallo, permiten que al aparecer un adjetivo como “torpe” no exista ningún desconcierto. Sin embargo, advertimos que torpe (con esa erre arrastrando su concha barroca) se inclina al sentido personal, privado del autor.
BIBLIOGRAFÍA
1. ÁLVAREZ, José. R. (2001) Trina y Otras Memorias, Ediciones Poesía, Naguanagua, Estado Carabobo.
2. MARINA, José. A. (1998) La Selva Del Lenguaje, Anagrama, Barcelona España.
3. ULLMANN, Stephen. (1991) Semántica, Taurus Ediciones, Madrid.
4. PÉREZ RIOJA, J. A. (1997) Diccionario de Símbolos y Mitos, Editorial Tecnos, Madrid, 1997
5. Diccionarios Cuyás, Italiano-Español, Español-Italiano. Barcelona España.
6. Diccionario Hispánico Universal. (1972) Enciclopedia Ilustrada. Tomo II. W. M. Jackson, INC, Editores, México.
7. Diccionario Ilustrado Vox Latino-Español, Español-Latino. (1999) Vigésimo primera edición, España.













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22.04.08 @ 01:21